Suecia vuelve al lápiz y papel: por qué uno de los países más tecnológicos de Europa está reduciendo la educación digital.





El gobierno de Suecia defiende un renovado enfoque en los libros, el papel y los bolígrafos físicos en las aulas, con el objetivo de revertir la caída de los niveles de alfabetización.

Sin embargo, redoblar la apuesta por las herramientas analógicas ha generado críticas desde las empresas tecnológicas, educadores e informáticos, quienes argumentan que podría afectar las perspectivas laborales de los alumnos e incluso dañar la economía de la nación nórdica.

En un instituto en Nacka, a las afueras de Estocolmo, estudiantes del último año sacan sus portátiles de mochilas y bolsos de mano, junto con objetos que usaban menos hace unos años.

"Ahora vuelvo a casa del colegio con libros y papeles nuevos a menudo", comenta Sophie, de 18 años.

Dice que una profesora "ha empezado a imprimir todos los textos que usamos durante la clase", mientras que una plataforma digital de aprendizaje en las lecciones de matemáticas ha sido sustituida por la enseñanza solo en libros de texto.

Es una imagen que choca con la reputación de Suecia como una de las sociedades más tecnológicas de Europa, gracias a sus altos niveles en habilidades digitales y al emprendimiento tecnológico en plena expansión.

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